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Estuvimos pasando una semana en la segunda quincena del mes de octubre. La vivienda, fenomenal; no nos faltó de nada; parecía como si estuvieras en casa; no faltan comodidades y limpieza. El trato de Patricia y Rafael, estupendo; siempre pendientes de lo que pudiéramos necesitar. Gracias por vuestra amabilidad y los detalles que tuvísteis con nosotros.
En cuanto a la localidad del Rocío, no hay palabras; eso hay que vivirlo. Calles sin asfalto, escasos vehículos a velocidad de tortuga, no motos, no ruido, no semáforos, ... Paraíso del caballo y del perro, ..., y de las personas que buscan tranquilidad y naturaleza.
Nos íbamos pensando en volver.
De 10, un 10 |